Manuel Aranda, este cantante nació en Almería, comenzó su carrera artística a los 14 años actuando en diferentes grupos musicales. A los 21 viaja en solitario por Latinoamérica, pasa cuatro meses entre Venezuela y Brasil. Fue el creador de importantes espectáculos en su país tales como: Boleros a Compás, Ronda de Poetas, Esas Cosas del Querer y Vientos del Sur. También ha sido el autor de algunas de sus canciones, pero tras su primera producción decide irse a Nueva York. A su vuelta conoce a Paco Ortega e Isabel Montero, con quien ya ha grabado dos producciones "Manuel Aranda" y "Porque el Corazón me lleva". Y en febrero del 2008 represento a España en el Festibal de Viña del Mar con la canción "Es el Amor". Ahora su nueva creacion Sangre Española

"Es el Amor" He buscado sin cesar, en un desierto de arena. He buscado en soledad el jardín de los deseos, porque el corazón me lleva. Y he sentido la verdad de unos labios que me queman. Dime pronto que me quieres, porque no hay cosa más grande que el amor que nos espera. Déjame ver cómo juega el vaivén del amor que se va y regresa después. Caprichoso y fugaz, caprichoso y fugaz. Es el amor que enredándose en tu piel, te lleva al borde del edén ya cada vez aprieta más. Es el amor que a veces te hace hasta llorar. Cuando te deja sin razón en medio de una tempestad. Nuestro amor es un velero, es un barco a la deriva. Deja que lo lleve el viento, deja que lo lleve a puerto, allí donde está la vida. Disfrutemos el momento, y porque no, como una fruta prohibida, y vámonos. Escapémonos del tiempo a gozar con las estrellas, donde no soplen los vientos. Déjame ver cómo juega el vaivén del amor que se va y regresa después. Caprichoso y fugaz, caprichoso y fugaz. Es el amor que enredándose en tú piel, te lleva al borde del edén ya cada vez aprieta más. Es el amor que a veces te hace hasta llorar. Cuando te deja sin razón en medio de una tempestad. Es el amor que enredándose en tu piel, te lleva al borde del edén ya cada vez aprieta más. Es el amor que a veces te hace hasta llorar, cuando te deja sin razón en medio de una tempestad.
























